No hay duda. El dicho popular de que el frío favorece el resfriado ha sido confirmado por la ciencia.
Así, el rinovirus, que es el principal responsable del resfriado común
que tanto nos acecha en la época invernal, encuentra su mejor escenario
cuanto más fresco es el ambiente de la nariz.
Para llegar a esta conclusión, los científicos quisieron comprobar
cómo afectaba la temperatura al sistema inmune humano y a su capacidad
para bloquear la invasión del virus. Para ello, realizaron un experimento con ratones, cogiendo células de las fosas nasales de los roedores y comparando su respuesta inmune ante el rinovirus
con la temperatura corporal habitual, 37 grados, y con la temperatura
de las fosas nasales (a 33 º C). Los investigadores descubrieron que la respuesta antiviral del organismo de los ratones era más efectiva en el primer caso que en el segundo, revelando que es el frío el que favorece que nos resfriamos cuando existen bajas temperaturas.
La resolución de este trabajo apoya, por tanto, otros estudios anteriores como el llevado a cabo por científicos del Hospital Monte Sinaí en 2007, que demostró que el virus de la gripe también se ve beneficiado con las temperaturas más frescas.
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